HISTORIA DE LA FACULTAD DE FARMACIA Y BIOQUIMICA (1957-2007)

El 25 de mayo de 1957 se creó la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires por Decreto Ley 5293/57 del Poder Ejecutivo Nacional, con las firmas del Presidente Provisional de la Nación, General Pedro E. Aramburu y de su Ministro de Educación y Justicia, el Doctor Acdeel E. Salas.


Eran por entonces Rector Interventor de la Universidad de Buenos Aires el Doctor Alejandro Cevallos, Decano Interventor de la Facultad de Ciencias Médicas el Doctor José A. Caeiro y Delegado Interventor de Farmacia y Bioquímica el Doctor Manuel Domínguez. Es auspicioso para la reflexión histórica recordar que la Universidad de Buenos Aires fue creada el 12 de agosto de 1821, por decreto del Gobernador General Martín Rodríguez y de su Secretario de Gobierno Bernardino Rivadavia, como universidad republicana para difundir el ideario de la libertad, que la Facultad de Ciencias Médicas fue incorporada a la Universidad de Buenos Aires en 1871, siendo anteriormente parte de la Academia Nacional de Medicina y que los estudios de Farmacia se desarrollaban desde 1854 en esa Facultad.

La creación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica fue uno de los hechos universitarios del período 1955-1956 que estuvo caracterizado por cambios profundos en las instituciones científicas, culturales y de educación superior de nuestro país, como consecuencia de la interrupción de la segunda presidencia del General Juan D. Perón por el movimiento cívico-militar y la revolución de 1955. Estas modificaciones reflejaron los cambios casi sincrónicos, con aproximadamente un lustro de atraso, a los dados en otros países como respuesta al nuevo orden mundial después de la Segunda Guerra Mundial y al nuevo papel de los estados en el apoyo y la promoción de las actividades científicas y culturales. Así, en el mencionado período, se crearon en nuestro país, con el fin de reestructurar el ámbito científico y cultural, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Fondo Nacional de las Artes.

En la Universidad de Buenos Aires los cambios sustanciales se produjeron en el corto período de 1956 a 1960 e implicaron la plena vigencia de la autonomía universitaria con el establecimiento del Estatuto Universitario, aprobado por la Asamblea Universitaria como código fundamental de organización y gobierno. El nuevo estatuto, preparado por el Rector Risieri Frondizi y discutido, modificado y aprobado por dos Asambleas Universitarias, en 1958 y 1960, estableció el gobierno tripartito, con representación electiva de profesores, graduados y estudiantes en la universidad y en las facultades, por primera vez en la historia del país y del mundo. A partir del concepto de autonomía universitaria, el nuevo código estableció la estructura federativa de la Universidad de Buenos Aires con cada Facultad como una provincia federal de la Universidad–Estado. El revolucionario Estatuto Universitario, tomando como base la actividad académica desarrollada en las Facultades, definió los mecanismos de concursos para la designación de profesores, creó el régimen de dedicación exclusiva y señaló la importancia de la investigación y la función social de la universidad. En corto tiempo estas condiciones llevaron a configurar un período dinámico de crecimiento y desarrollo académico y la Universidad de Buenos Aires alcanzó gran prestigio entre las universidades del mundo, por lo que esa época, interrumpida por el golpe militar de 1966, fue luego conocida como la de la “universidad de oro”.

Las ideas de renovación universitaria de los años 1955 y 1956 se encauzaron en el ámbito de la entonces Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Facultad de Ciencias Médicas hacia la creación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. La vía universitaria estricta implicaba las definiciones del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas, donde prevalecía una actitud de aprobación, y del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, donde había una fuerte oposición por parte de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

En realidad, la Facultad de Ciencias Médicas ya había aprobado en 1954 la transformación de la Escuela de Farmacia y Bioquímica en Facultad de Farmacia y Bioquímica, y el Consejo Superior, constituido por los decanos interventores había aprobado, en general, la creación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica el 13 de abril de 1957. Ante la resistencia de la Asociación Química Argentina y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, el movimiento por la creación de la Facultad derivó hacia la obtención de un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, lo que ocurrió como consecuencia de la decisiva intervención de la Dra. Josefina Varela de Rodríguez a través de su relación con el entorno presidencial, dado que su hermano, el Almirante Varela, era Jefe de Operaciones Navales de la Armada Argentina, y el apoyo decisivo del Capitán de Navío Francisco Manrique.

En el momento de su creación, la Facultad de Farmacia y Bioquímica contaba con una respetable tradición académica cimentada en el funcionamiento interrumpido desde 1854 de los estudios de Farmacia en el seno de la Facultad de Medicina, organizados en 1890 en forma de Escuela de Farmacia y desde 1919 en forma de Escuela de Farmacia y Bioquímica, continuadora de la anterior y responsable del otorgamiento de los títulos de Farmacéutico y de Doctor en Bioquímica y Farmacia.

Un buen número de los profesores de la Escuela tuvieron actuación y prestigio nacionales y entre ellos puede recordarse a Adolfo Mugica, Ministro de Agricultura y Ganadería del Presidente Roque Saenz Peña; a Angel L. Gallardo, Canciller del Presidente Alvear; a Juan A. Sánchez, creador del Doctorado en Bioquímica y Farmacia; a Felipe Justo, Profesor de Higiene y hermano del Presidente Justo y a Juan A. Domínguez, creador de la farmacobotánica argentina y Director del Instituto de Botánica y Farmacología. Estos distinguidos profesores contribuyeron a establecer la respetable tradición académica mencionada. La integración de algunas de las cátedras de la Escuela, como las de Química Biológica y de Fisicoquímica, en el período 1930-1943, al prestigioso Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas, dirigido por el Dr. Bernardo A. Houssay, también contribuyó a la tradición académica, al establecimiento de grupos de investigadores y al reconocimiento de la Escuela como un centro de conocimiento académico

En el momento de su constitución, la nueva Facultad de Farmacia y Bioquímica recibió, de acuerdo con el Decreto de creación, el uso de “los espacios que actualmente ocupa” en el entonces nuevo y monumental edificio de la Facultad de Ciencias Médicas, erigido en base al art. 6º de la Ley 11.333 de 1937. Esos espacios, los mismos que hoy ocupa la Facultad, eran en 1957 un marco edilicio espectacular y más que suficiente para los aproximadamente 30 profesores y 1000 alumnos de la época.

El Decano Interventor Manuel Domínguez, Doctor en Bioquímica y Farmacia con actividad profesional en el ámbito de la farmacia hospitalaria, dirigió exitosamente la transición institucional hasta diciembre de 1957 cuando la nueva Facultad constituyó su primer Consejo Directivo que eligió al Dr. Zenón M. Lugones como primer Decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica.

El Decano Lugones y ese primer Consejo Directivo produjeron trascendentes cambios en la vida académica de la nueva Facultad al implantar el régimen cuatrimestral de enseñanza de las materias a partir de 1959, reformulando a su vez el plan de estudios, designando nuevos profesores y favoreciendo la adopción de la dedicación exclusiva por un número importante de profesores y docentes auxiliares. La modalidad resultante del nuevo estilo de vida académica era similar al de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y favorecía grandemente la investigación científica asociada con el desarrollo académico.

También se impulsó en la época la reestructuración de las actividades de posgrado para los farmacéuticos en la forma de Licenciatura en Industrias Bioquímico-Farmacéuticas y con la creación del Instituto de Industrias Bioquímico-Farmacéuticas. El Decano Lugones fue reelegido en 1962 para un segundo período durante el cual se afianzaron las reformas académicas establecidas en el período anterior. En esa época la actividad científica de la Universidad de Buenos Aires, y casi podría decirse del país, dados los pocos centros organizados en el interior, giraba y se definía sobre la base de las Facultades de Ciencias Médicas y de Ciencias Exactas y Naturales, las cuales seguían los liderazgos de Bernardo A. Houssay y de Rolando García, respectivamente.

La reciente Facultad de Farmacia y Bioquímica constituía una pequeña provincia del sistema científico y contaba con unos pocos grupos de investigación. Los primeros grupos en organizarse fueron los que se nuclearon alrededor de personas que habían iniciado sus actividades en el Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas, en el Instituto de Biología y Medicina Experimental o en la Fundación Campomar.

En esos años, la nueva Facultad favoreció la formación académico-científica de sus docentes auxiliares autorizando a una decena de ellos, bajo el régimen de dedicación exclusiva, a llevar a cabo sus tareas de investigación, conducentes a tesis de doctorado, en los laboratorios de la Facultad de Ciencias Médicas y en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

En el momento de interrumpirse las gestiones universitarias encabezadas por el Rector de la Universidad de Buenos Aires, Fernández Long, y por el Decano Lugones, como consecuencia del golpe militar de 1966 y de la intervención a la UBA, la Facultad de Farmacia y Bioquímica contaba con un claustro de 40 profesores y el Departamento de Química Biológica de la nueva Facultad, bajo la dirección del doctor Alejandro C. Paladini, había adquirido un alto prestigio como para liderar en 1965 la creación de la Sociedad Argentina de Investigación Bioquímica (SAIB).

Frente a la irreversibilidad de la intervención a la Universidad de Buenos Aires, el Decano Lugones, puso en funciones al Vicedecano Novelli, antedatando un pedido de licencia, instó al claustro de profesores a proseguir con sus tareas sin renunciar, y renunció a su cargo dado su compromiso político con la conducción universitaria intervenida. Esta actitud de no renuncia de los profesores de la nueva Facultad resultó similar a la de los profesores de la Facultad de Ciencias Médicas y contrastó con el temperamento adoptado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales donde hubo renuncias masivas después de la “noche de los bastones largos”. La estrategia diseñada por Lugones preservó a la nueva Facultad de una intervención externa, dejando su conducción en manos de un profesor de la casa.

Los veinte años siguientes, desde 1966 a 1986, constituyen el período de las intervenciones en las universidades nacionales y en sus facultades. La mayor parte de los decanos interventores fueron designados por los rectores interventores puestos en funciones en los sucesivos gobiernos militares, y algunos de ellos fueron designados por gobiernos surgidos de elecciones. Algunos de estos decanos-interventores gobernaron la Facultad con el respaldo de consejos académicos, designados por ellos mismos y constituidos por profesores de la casa; otros usaron el mecanismo de designar a algunos secretarios y otros utilizaron directamente a los funcionarios administrativos. La mayoría de estas administraciones, algunas de ellas de duración muy corta, se caracterizó por un espíritu conservador, que si bien no produjo adelantos marcados tampoco resultó destructor del acervo académico de la Facultad.

Resulta una excepción a este cuadro, la profunda agitación política de las universidades nacionales de 1973-1974 que tuvo su correlato en al Facultad de Farmacia y Bioquímica. Así, en los veinte años mencionados se sucedieron las gestiones de los siguientes decanos-interventores: Doctor en Farmacia y Bioquímica Armando Novelli (1966-1968), Médico Alberto C. Taquini (1968-1971), Doctor en Farmacia y Bioquímica Samuel Lamdan (1971-1973), Doctor en Medicina Marcelino Cerejido (1973), encargado del Despacho del Decanato Bioquímico Raúl Laguzzi (1973-1974), Doctor en Farmacia y Bioquímica Federico Manjón (1974-1976), Bioquímico y Capitán de Corbeta Alfredo Ciccarella (1976), Doctor en Farmacia y Bioquímica Mario Copello (1976-1978), Doctor en Farmacia y Bioquímica Juan C. Sanahuja (1979-1983) y Doctor en Farmacia y Bioquímica Zenón Lugones (1984-1986).

La mayor parte de estos interventores eran profesores de la casa y su acción sin duda protegió a la Facultad de males mayores. Cabe señalar que la administración Taquini produjo una apertura académica e incorporó un buen número de nuevos profesores, la mayor parte de ellos provenientes de institutos y laboratorios de las Facultades de Medicina y de Ciencias Exactas y Naturales, y que generó el convenio con la Facultad de Medicina por el cual el Departamento de Bioquímica Clínica de la Facultad se trasladó al Hospital de Clínicas en 1970 para dirigir y operar el Servicio de Bioquímica Clínica de ese hospital en la modalidad docente-asistencial de los hospitales universitarios.

A su vez, la administración Sanahuja produjo el plan de estudios 1977, incrementó el número de profesores a través de los concursos de 1982 y, en el mismo año, constituyó por convenio con el CONICET, los Institutos de Química y Fisicoquímica Biológicas (IQUIFYB), de la Inmunidad Humoral (IDEIHU) y de la Química y el Metabolismo del Fármaco (IQUIMEFA), con las direcciones de Alejandro C. Paladini, Ricardo A. Margni y Jorge D. Coussio, respectivamente.

Durante los veinte años de este período oscuro desde el punto de vista político, se fue gestando en el ámbito de la Facultad de Farmacia y Bioquímica un crecimiento científico y académico. Se consolidó el grupo de Química Biológica con la incorporación de Juan M. Dellacha y José A. Santomé y se establecieron y desarrollaron fuertes nuevos grupos de investigación en las áreas de Química Orgánica, bajo la dirección de Benjamín J. Frydman, de Inmunología, bajo la dirección de Ricardo A. Margni, de Fisicoquímica Biológica, con  Patricio J. Garrahan y Alcides F. Rega y de Farmacología, con las sucesivas direcciones de Juan A. Izquierdo y María Amelia Enero.

También se consolidaron en ese período grupos académicos orientados al desarrollo técnico y a la prestación de servicios en Nutrición y Bromatología, con el liderazgo de Juan C. Sanahuja, en Microbiología Aplicada e Higiene, con Ramón de Torres y Miguel D’ Aquino, en  Farmacognosia con Jorge D. Coussio y en Toxicología con Juan C. García Fernández. A mediados de 1983, la Facultad de Farmacia contaba con unos 70 profesores y unos 2000 alumnos y tenía una producción científica de alrededor de 50 publicaciones por año.

La normalización democrática y estatutaria de la Universidad de Buenos Aires de 1984- 1986 estuvo acompañada por una nueva gestión de Zenón M. Lugones como decano normalizador, que generó el Plan de Estudios 1986 para adaptar la currícula de la Facultad al recientemente instalado Ciclo Básico Común (CBC).

La Decana Juana María Pasquini fue elegida y asumió sus funciones en 1986 como resultado del proceso de normalización, resultando la primera Decana de la historia de la Universidad de Buenos Aires. Su gestión encaminó al Consejo Directivo tripartito al gobierno de la Facultad, algo que no ocurría desde 1966, reformuló los planes de estudios para las carreras de Farmacia y Bioquímica (Plan 1987), con la novedad de las orientaciones para la Carrera de Bioquímica, y acompañó desde la Facultad entre 1987 y 1989, la implementación de la política de ciencia y técnica de la Universidad, con sus programas de equipamiento científico, becas, subsidios y Laboratorios Nacionales de Investigación y Servicios (LANAIS), de los cuales el LANAIS-Pro y el LANAIS-RMN fueron asignados a esta casa. La administración Pasquini concretó la creación de una docena de cargos de profesores adjuntos para promover a Jefes de Trabajos Prácticos, creó el Centro de Información de Medicamentos (CENIME) e impulsó las residencias farmacéuticas y las actividades académicas de Farmacia Clínica. A fines de la gestión Pasquini, la Facultad contaba con un centenar de profesores y unos cuatro mil alumnos.

Durante los años de la primera administración del Decano Boveris, 1990-1998, hubo un fuerte direccionamiento hacia la promoción de la ciencia y la tecnología y la transferencia tecnológica, y hacia la modernización de la gestión, con la creación de las Secretarías de Ciencia y Técnica y de Extensión Universitaria en 1990,y las Subsecretarías de Tranferencia Tecnológica en 1991 y de Informática en 1995. Los adelantos ocurridos en la Facultad en ciencia y tecnología y en transferencia tecnológica se apoyaron en resoluciones y políticas de la Universidad de Buenos Aires. La acción político-administrativa de la Facultad se alineó con la orientación político-administrativa del Rector Shuberoff. Por ejemplo, la Facultad de Farmacia y Bioquímica desarrolló en 1991 un sistema de prestación de servicios, adaptado del sistema iniciado por el Rector Shuberoff, como Decano Normalizador de la Facultad de Ciencias Económicas en 1984-1986. La recaudación total por prestación de servicios creció de los $50.000 por año en 1991 a $4.260.000 anuales en 1996, y la producción científica anual se incrementó de 120 a 240 trabajos en el mismo período. Un nuevo convenio entre la Facultad y el Hospital de Clínicas que regula los aspectos financieros de la prestación del servicio de Bioquímica Clínica se puso en vigencia a fines de 1995 implicando un ingreso de aproximadamente $1.000.000 por año para la Facultad. También se concretó la instalación del LANAIS–EPR y la reinstalación del LANAIS–RMN 300, a fines de 1995 y en 1996 se inauguró el Jardín Maternal y la red informática propia de la Facultad (REDFYB).

La administración de la Decana Wikinski en el período 1998-2006 coincidió con un estancamiento del desarrollo económico del país y con la profunda crisis económico-política de 2001-2003. Sin embargo, la Facultad de Farmacia y Bioquímica mantuvo sus niveles de producción científica, unas 300 publicaciones por año y un ingreso por transferencia tecnológica, con $4.500.000/$5.000.000 al año (en este último caso con la excepción del mencionado período 2002-2004). La Facultad comenzó en 2004 un proceso de autoevaluación, en el cual participo activamente toda la comunidad universitaria de la Facultad, con los 3 claustros estaturarios, profesores, docentes auxiliares, graduados,  estudiantes y el personal administrativo y de servicio (no docente). El proceso se encauzó naturalmente hacia la acreditación  de las Carreras de Farmacia y de Bioquímica, ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria.

La actual administración, recién comenzada después del traspié político-administrativo de la Universidad de Buenos Aires del 2006, se ha fijado como objetivo principal es de actualizar los planes de estudio para las carreras de Farmacia y Bioquímica. En el caso de la carrera de Farmacia, el proyecto fija tres orientaciones, Farmacia Oficinal, Farmacia Hospitalaria y Farmacia Industrial, con una organización académica similar a las orientaciones vigentes de la carrera de Bioquímica, operativas desde 1987. Otro importante objetivo es la integración de la Facultad al Polo Farmacéutico de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Área Pública del Polo y con sus socios naturales, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Administración Nacional de Laboratorios de Investigación y Servicios (ANLYS) del Ministerio de Salud de la Nación. Un tercer objetivo es la incorporación del Servicio de Farmacia del Hospital de Clínicas, en forma similar a la modalidad académico-asistencial del Servicio-Departamento de Bioquímica Clínica, con la instalación de una planta productora de medicamentos de uso hospitalario. Estos objetivos conviven con la perenne tarea de las universidades contemporáneas de incorporación y actualización de equipamiento docente, informático, para investigación y para servicios.    

Actualmente, la Facultad de Farmacia y Bioquímica cuenta con 5600 estudiantes activos que cursan las carreras mayores (de cinco años o mas) de Farmacia y de Bioquímica y de la Licenciatura en Ciencia y Tecnología de Alimentos (ésta última dictada en forma compartida con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales) y las carreras menores (de tres años aproximadamente) que otorgan los títulos de Optico Técnico y de Técnico de Bioterio (ésta última dictada en forma compartida con la Facultad de Ciencias Veterinarias). Cada año egresan aproximadamente 150 farmacéuticos, 110 bioquímicos y 50 Opticos Técnicos. Este nivel de egreso se encuentra estabilizado desde 2000 y es aproximadamente un 15 % menor al de los primeros años de la década de 1990. La Facultad de Farmacia y Bioquímica cuenta actualmente con 180 profesores (eméritos, consultos, titulares plenarios, titulares, asociados y adjuntos), 800 docentes auxiliares graduados (jefes de trabajos prácticos y ayudantes de primera) y 350 ayudantes-estudiantes (ayudantes de segunda). La mayor parte (65 %) de los profesores y una buena parte (35 %) de los docentes auxiliares graduados se desempeñan con el régimen de dedicación exclusiva. Cabe señalar que la gran mayoría (73 %) de los profesores y docentes auxiliares graduados desempeña cargos docentes provistos por concurso. En el caso de los ayudantes de segunda hay una alta proporción (49 %) que se desempeña en forma ad-honorem, lo que es razonable por ser ésa la vía normal de incorporación a la docencia universitaria. 

La intensa actividad de posgrado se refleja claramente en dos índices principales:  unas 40-45 tesis doctorales aprobadas por año, otorgando el título de Doctor de la Universidad de Buenos Aires y unos 80-85 cursos de posgrado dictados por año.

La excelente producción científica de la Facultad es de unas 290-300 publicaciones por año, en un nivel que se mantiene desde 1998-1999. Después de 50 años de acumulación de conocimientos, experiencia y esfuerzos, la Facultad de Farmacia y Bioquímica posee actualmente una producción científica en el área de las ciencias biomédicas que supera a la de la Facultad de Medicina e iguala a la producción científica total de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, expresada como producción científica/docente.

Cabe señalar que esta capacidad de producción científica se asocia a una muy interesante capacidad de transferencia de tecnología, la que se hace a través de las modalidades de Asesorías Técnicas, Análisis de Alta Complejidad y Convenios, y que en conjunto llevaron a una facturación por parte de la Facultad de $ 6.500.000 en 2006.

Igualmente, la actividad de extensión universitaria de ejecución de pasantías se refleja en forma clara en dos índices principales: una media mensual de estudiantes y recientes graduados pasantes de 270-280 en 2006 (números que dan cuenta de una fracción de aproximadamente el 80 % de nuestra graduación anual), y un monto de facturación de $ 2.400.000 en 2006.

La Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires es, al cumplir 50 años de existencia, una institución madura y de referencia en su campo disciplinar en el ámbito nacional, regional e internacional. Su papel referencial se cumple, hacia la Universidad de Buenos Aires, con su ordenado funcionamiento educativo, científico y administrativo; hacia el sistema científico nacional, con su producción científica y de doctorados; hacia las políticas estatales de salud, con sus servicios asistenciales y sus investigaciones aplicadas a la salud humana; y hacia la producción de bienes y servicios para el desarrollo, con su transferencia de tecnología.    

Como resumen podemos decir que el proyecto de los fundadores, el Decano Lugones y los consejeros profesores, graduados y estudiantes de sus dos Consejos Directivos (1957-1966), de establecer una Facultad de Farmacia y Bioquímica científico-técnica se ha cumplido.

Cabe señalar que festejar adecuadamente el medio siglo de existencia de la Facultad de Farmacia y Bioquímica es otra tarea para 2007, ya que el regocijo es una emoción humana asociada a la exitosa realización de un emprendimiento común.

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